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Mensagens do blog por Arliz Huérfano Alba

Es un inducto al sueño y al despertar;


*GRACIAS POR EL EMPUJÓN HERMANO*

Un hombre escribió lo siguiente: 
Tengo una cicatriz irregular que cruza mi ceja izquierda y baja hasta el pómulo. 

Me costó mi autoestima en la adolescencia y me hizo un hombre inseguro. 
El culpable era Tomás, mi mejor amigo de la infancia. 
Teníamos 10 años. Estábamos jugando en las afueras del pueblo, donde había unas viejas torres de alta tensión abandonadas. 
Eran como gigantes de hierro oxidados que nos retaban a escalarlas. Subimos casi hasta la cima. 
Yo iba primero, riéndome, sintiéndome el rey del mundo. 
De repente, sin previo aviso, sentí una mano en mi espalda y un empujón brutal. 
Caí tres metros hasta una plataforma metálica inferior. 
Me rompí el brazo y mi cara golpeó contra un tornillo oxidado, abriéndome la piel. 

Recuerdo el dolor, la sangre cegándome y la cara de Tomás arriba, mirándome pálido, sin decir una palabra. 
Nunca le perdoné. 
Le dije a todos que era un psicópata, que intentó matarme por celos. 
Nuestra amistad murió ese día, y yo alimenté ese rencor durante dos décadas.

Ayer recibí una llamada. Tomás estaba en el hospital, cáncer terminal. 
Le quedaban horas. Quería verme. 
Fui, más por curiosidad morbosa que por piedad. 
Quería ver al hombre que arruinó mi rostro. 
Estaba muy débil, 
conectado a máquinas. 

Al verme, señaló con dificultad su mesita de noche 
. —"Abre el cajón... saca la billetera",--
susurró. 

Lo hice. 
Dentro había una foto Polaroid, vieja y amarillenta, tomada por uno de nosotros minutos antes de subir a la torre aquel día. 
La miré sin entender. 

—"Mira... arriba de tu cabeza en la foto", 
 
dijo él con voz entrecortada.
Miré con atención. 
En la foto borrosa, justo encima de donde yo estaba a punto de poner mi mano para seguir subiendo, había un nido de avispas asesinas gigantes, de esas negras y rojas cuya picadura múltiple puede matar a un adulto, mucho más a un niño de 10 años a esa altura. 

Tomás empezó a llorar en silencio:

. —"Yo iba detrás de ti. Vi el nido justo cuando ibas a agarrarte de esa barra. 
Ya habías molestado a una... estaban saliendo. Si te picaban ahí arriba, te habrías soltado del dolor y habrías caído 20 metros hasta el suelo. Habrías muerto, Álex". 
Me miró a los ojos, a mi cicatriz
. —"Solo tuve un segundo para reaccionar. No podía gritarte, te habrías asustado y movido hacia ellas. Tuve que elegir entre empujarte a una plataforma segura y romperte un hueso, o dejarte subir y verte morir. 
Preferí que me odiaras toda la vida por una cicatriz, a tener que visitar tu tumba siendo un niño".-

El mundo se me vino encima. 
La cicatriz que yo veía como un símbolo de traición, era en realidad una marca de amor sacrificial. 
Tomás aceptó ser el villano de mi historia, aceptó perder mi amistad y cargar con mi odio durante 20 años, solo para asegurarse de que yo siguiera vivo. 
Él no me empujó para hacerme daño. 
*Me empujó fuera del camino de la muerte.* 

*Caí de rodillas junto a su cama, agarrando su mano fría y débil. Lloré sobre las sábanas del hospital, pidiéndole perdón por veinte años de rencor ciego.*

*—"Gracias por el empujón, hermano", logré decir. "Gracias por salvarme".*

Tomás sonrió por primera vez en años y cerró los ojos para descansar en paz, sabiendo que la verdad finalmente había curado la herida más profunda: la de nuestra amistad.

Reflexión Profunda para llevar:
*A veces, quien te hiere físicamente te está salvando el alma. Juzgamos las acciones por el dolor inmediato que nos causan. Si alguien nos empuja, nos grita o nos frena en seco, nuestra reacción instintiva es la ira. Nos sentimos atacados. Pero no siempre vemos el "nido de avispas" que estaba a punto de matarnos.* 

*Hay amigos, padres o mentores que a veces toman decisiones drásticas y dolorosas para apartarnos de un peligro que nosotros, en nuestra ingenuidad o ceguera, no podemos ver. Ese "no" rotundo, esa crítica dura o ese "empujón" que te dolió en el alma, pudo haber sido el acto de amor más difícil que alguien hizo por ti. Antes de condenar a quien te causó un dolor momentáneo, pregúntate si, a la larga, ese dolor te evitó una catástrofe permanente. #fblifestyle Empty Mind*

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