Alabo a Dios porque fui reeducado en tan Bendecida Universidad, por su medio disfrute de experiencias y oportunidades únicas de desarrollo y prosperidad en días tan difíciles en los años 2015 y 2016. Hallé a mis mejores amigos, a una bella esposa y una buena base de emprendimiento en mi Ministerio, pero también dejé a personas significativas que siempre recordaré. Gracias a Dios y a todos los que aportaron.